La bronca de Rubén López: Etchecolatz con domiciliaria

Esta mañana dialogamos con Rubén López, el hijo de Julio López, desaparecido en 2006 después de haber declarado en el juicio que se le seguía al represor Miguel Etchetcolatz a quien la “justicia argentina” le dio la posibilidad de estar bajo prisión domiciliaria.

En el programa “A mate lavado”, López también recordó el papel que le cupo a Julio Garachico a quien su padre, Julio, lo recordó como a uno de los partícipes de las escenas de tortura que se llevaron a cabo durante la dictadura del ’76: Garachico, ex de la bonaerense en los setenta fue el gerente de la empresa Casino, Punto y Banca durante varios años.

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Garachico. Ex policía de la bonaerense, Julio Garachico vivió en Puerto Madryn muchos años en donde gerenció el Casino Punto y Banca.

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Hijo. Rubén Lopez habló en Radio Namunkurá de la decisión de la justicia de otorgarle prisión domiciliaria a Miguel Etchecolatz.

Sobre los últimos pasos de Garachico en Puerto Madryn recordamos un artículo del diario El Chubut en 2006.

Involucrado en la causa de Etchecolatz

Julio Garachico era hasta hace pocos días el gerente del Casino de Puerto Madryn y alguien con una importante vida social en la ciudad, donde algunas personas sabían de su paso por la Policía Bonaerense, pero nadie imaginaba su posible participación en los oscuros años de plomo de la Argentina.

De acuerdo a los datos que pudo obtener ayer este medio, Julio Garachico se habría ausentado de Puerto Madryn en las últimas horas, y quienes fueron sus compañeros de trabajo en el «Casino Punto y Banca» se enteraron ayer de su desvinculación con la empresa que representaba como gerente. La firma dedicada a los juegos de azar habría comunicado desde Buenos Aires que Garachico no pertenecía más a la misma y se presume que la renuncia la habría efectuado desde esta misma ciudad. Garachico fue vecino de Puerto Madryn durante aproximadamente una década. Residía en esta ciudad junto a su familia e incluso sería titular de un gimnasio deportivo ubicado en la zona sur de la ciudad. Su vinculación con el represor Etchecolaz causó conmoción en la ciudad, donde el ex gerente del Casino tenía una activa vida social. Los datos cotejados durante las últimas horas dan cuenta de que Garachico cumplió funciones dentro de la Unidad Regional de La Plata a fines de la década del ‘€™70 y no se descartaba que durante las próximas horas tuviera que declarar ante la Justicia por las imputaciones que pesan sobre su persona, a partir de los testimonios brindados por sobrevivientes de represión ilegal en el juicio a Etchecolatz. La condena a reclusión perpetua sobre el ex director de Investigaciones de la Bonaerense, Miguel Etchecolatz, y la desaparición de uno de los testigos claves en el juicio contra el ex represor reavivaron los testimonios brindados por las víctimas de la represión ilegal de los ‘€™70. López fue secuestrado el 27 de octubre de 1976 y pasó por los centros clandestinos de detención que funcionaron en el Destacamento Policial de Arana, estancia «La Armonía», Comisaría Quinta y Comisaría Octava, siendo derivado luego al sistema penitenciario. En su declaración ante la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata, el testigo contó los lugares donde fue llevado durante su cautiverio, las torturas que sufrió y las personas a las cuales pudo reconocer. En esa oportunidad López dio testimonio sobre el fusilamiento de otros detenidos, y relató que en oportunidad de estallar una bomba en la Jefatura de Policía de la Provincia de Buenos Aires ingresó al centro de detención donde estaba secuestrado una patota de torturadores entre quienes reconoció a Garachico, Aguiar, Urcola y Manopla Gómez, además de Etchecolatz, quien habría dirigido la matanza de una pareja de militantes justicialistas y de un ciudadano paraguayo. También identificó a Hugo Guallama, chofer de Etchecolatz que actualmente se encuentra detenido por el asalto a la casa Mariani. El testimonio de López y de otras víctimas de la represión ilegal posibilitó que Miguel Etchecolatz fuera condenado el pasado 19 de septiembre a reclusión perpetua. El Tribunal integrado por los jueces Carlos Rozanski, Horacio Insaurralde y Norberto Lorenzo aplicó por primera vez la figura de genocidio para esta clase de delitos. Pero ese mismo día desaparecía de su casa en la localidad bonaerense de Los Hornos el testigo Julio López, de 77 años y de profesión albañil, quien hasta ahora no ha aparecido. Como parte de la banda que habría operado en los distintos centros de detención clandestinos de La Plata y sus alrededores, López habría nombrado a Etchecolatz y su chofer, Hugo Guallama, a quien reconoció en una fotografía que le exhibieron los jueces. Además el testigo mencionó a Jorge Ponce, Garachico, Aguiar, Urcola, «Manopla» Gómez, «El Rudi» Calvo, Peralta, Recalde, Ballesteros, Vides, Trota, Basualdo y al cabo Tránsito Gigena -»Capitán Cucaracha»-. Y citó a un militar de apellido Galeano.

OTROS TESTIMONIOS

Pero el testimonio de Julio López no fue el único que involucró a Garachico con la época de la represión. Durante los juicios por la verdad histórica que se hicieron en La Plata en el año 2001, una mujer acusó a una banda de policías de haber participado de una quema de libros durante la última dictadura. La mujer dijo que vio cómo Tomás Rotella, un oficial de la Bonaerense, participó en 1977 junto a otros dos policías de la quema de «una montaña de libros, fotos y carpetas» en una quinta ubicada en 203 entre 53 y 54 en la localidad de Olmos que la testigo identificó como propiedad de Raúl Rojetti. En ese testimonio se identificó dentro del grupo a Manuel «Manolo» Aguiar, a Tomás Rotella y a un oficial de apellido Garachico, quien fue identificado por la mujer como el que quemó los libros. Cuando se le preguntó si estos policías tenían conexión con el ex director de Investigaciones, el comisario Miguel Etchecolatz, la mujer recordó: «Ellos decían: «Tenemos que ir a verlo»»

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