Carnaval toda la vida

Carnaval

 

centro de diacarnaval fundacionsentimiento dos

Tarde. Antes que caiga el sol, las atracciones fueron los cincuenta stands a cargo de organizaciones y la murga de los más pibes: Los locos de Alta Tensión y Sentimiento Murguero.

Hay días, o tardes. O noches que traen consigo ese no se qué: aromas que van señalando el camino, como que algo, algo, especial va a suceder.

En la Fundación Ceferino Namuncurá hay días, tardes o noches y a veces todo junto, que tienen ese sello. Esa marca para todo el viaje. Aunque esa magia sepa de mucho trabajo, como si cada detalle se fuese hilvanando con otro para alcanzar ese instante. Que es un diamante.

Los soportes se fueron consolidando hasta formar un stand. Dos stands, varios stands. Y ahí fueron llegando de a grupos, de a uno o de a dos. Con sus cajas, sus telas, sus metros de ornamentación, los carteles, cada elemento: un telar mapuche, tamborcitos en miniatura a 50 pesos, remeras pintadas o más lindantes con el mundo comercial.

Parlantes. Música, sonido, sonidos.

Lucas Peñalba

En vivo. Matías y Lucas pintaron este hermoso mural. Luego pasaron la gorra.

Colores, murgas, comparsas.

Voces.

Por allí desandan entre cemento de vereditas y césped bien cortado los “pibes” de Sentimiento Murguero o los “Herederos del Don Bosco” que ensayan en la cancha de Don Catri en el barrio Unión Obrera o “Los locos de Alta Tensión”, los chiquilines del asentamiento al oeste de la ciudad.

La Maquina de Hacer chorizosCarlos Vidal

Pinturita. La Caterva, murga de mujeres y Carlos Vidal, acompañado por integrantes de la Yamada Perdida, otro número impresionante.

La radio, presente, marcando el pulso del aire con una transmisión especial en donde las voces se alternan desde el módulo, ubicado en el ingreso del predio, con las opiniones, los comentarios y los decires a través de los móviles, micrófono inhalámbrico de por medio para llegar desde el éter al planeta.

El humo de los choripanes, las fuentes de empanadas que van y que vienen, las 700 personas que pasan zigzagueando entre banderas y banderines.

Yamada Perdida y su repertorio con estilo uruguayo. Mirá vo´. “La Máquina de hacer chorizos” y la Murga que los Plagió; todos ecos que son dirigidos por Mariano González, un artista todo terreno, como Solco, Juan Pablo, que deja de atender su espacio en donde se venden instrumentos reciclados para agarrar una conga y tocar: después brindará un show hermoso, a doble turno con otra de sus formaciones, Tocá Madera, cambia de grupo porque se trata del ensamble de un taller casero que suena como profesionales. Luego suben los profesionales.

Ya a esa altura el sol amagó a esconderse, y lo hizo. Se puso fresco. Amagó, hablando de engaño a llover. Fueron tan solo dos gotas. Los recitales en el anfiteatro “Horacio Guarany” se suceden entre pistas musicales de Gody Corominas, uno de los fervientes participantes de la organización: los pibes de la escuela de la Fundación, cámara y micrófono en mano laburan sin parar registrando cada detalle; también se asocian a los retratos para toda la vida con la cámara fotográfica que pasa de la mano de Emmanuel Ayala, el “profe” y llega a Estrella y Franco, avanzados ambos en esto de las imágenes.

Almirante Brownie 1La grannada y Trombonautas

Usina. Leandro, integrante de La Almirante Brownie y la Fractal Band, a la izquierda. La Grannada, el número que cerró la fiesta de carnaval. 

El stand de la organización anfitriona se llena de gente. De un lado y del otro del mostrador. Se ofrecen ciruelas y zapallitos de la huerta a precios accesibles, diarios y revistas, hermosos ejemplos del taller de herrería en donde Carlos y Don Armando explican cómo se hacen esos trabajos orfebres: percheros, mecedoras y parrillas, por ejemplo.

El carnaval latinoamericano, declarado de interés municipal, transcurre intensamente. Una pantalla gigante en uno de los laterales de la entrada a la Usina Cultural, las mesas alrededor de las oficinas, muchas familias.

De fondo, ahora suenan La Caterva, murga femenina que preceden con sus espectáculo a Carlos Vidal, cantautor que lleva a cuestas su guitarra. Son las producidas integrantes de la murga de mujeres quienes al ritmo de tambores, como un hechizo van haciendo ingresar a la gente a ese reducto ya convertido en clásico en la Fundación Ceferino Namuncurá.

Adentro, entre eso del trabajo, la producción, la previa y la magia de los momentos inolvidables hacen que aguardando al gentío que no afloja en el número de participantes baile al compás de la Almirante Brownie y la Fractal Band.

La “rompen”.

Se despiden con un cover de Manu Chao y es el “Pulpito” su front-man el que magnetiza a todos.

Almirante brownie boletin 3

Pulpo. Catrimán, rima con imán. El joven, también rapea y hace cumbia. Clausuró el set musical con un cover de Manu Chao.

Queda más.

Siempre.

Ahora son los de la Grannada el otro elenco de Solco que, con invitados que suben y bajan, como los integrantes de Trombonautas, o un joven flautista que parece el mismísimo de Hamelin.

El recuerdo para Lucas Méndez, que sacude su djembe un día antes de fallecer en un accidente en la avenida Gales.

Un penón.

Y nos dieron las once, las doce, y las…interminable noche, madrugada ya de domingo 5.

Carnaval toda la vida.

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