Puñalada

La voz del relator se confunde, de inmediato, con ese símbolo de estos tiempos que es un numeral seguido de una frase. Así, entonces, se conjugan el oído que trae consigo las jugadas que llegan desde la cancha de Deportivo Madryn y los ojos que se “morfan” ese pequeño párrafo en el pequeño aparato que oficia de “libro” electrónico.

Mientras los “primos” le dan rienda suelta a la Copa Amistad, para retrotraerse en los tiempos y recordar cuando un dirigente le prestaba la cal a otro dirigente. O cuando, como en los días previos a esta cita, ambos equipos se prestan la cancha.

La Copa Amistad que viene a zanjar o a disimular viejas heridas que fueron engordándose alrededor del fútbol y saltaron a la arena política primero y a la pública luego o viceversa en este juego en donde se mezcla, permanentemente, lo público, lo privado y lo político como si fuese un juego de naipes en donde el azar juega su juego.

Pero que va, o que bah! en este “juego” poco o nada va quedando del azar, si las cartas parecen estar echadas y “marcadas” desde hace rato.

Al mismo tiempo que Michelena intenta hacer una de las suyas, el mensaje es cotundente y rabioso: un pibe, de 21 años, fue encontrado muerto en el vestuario de Alumni: su apellido es conocido para quienes habitamos, día a día, la Fundación Ceferino Namuncurá. Su abuelo, hasta hace poco nos contaba cosas sobre la luz mala y, hablando de luces, con su linterna armaba sus haces de luz para asegurarse que todo estuviese bien. El cuerpo retacón pero firme de Don “Quila” asomaba entre las ventanas de la cocina, en donde el tipo había armado su base de operaciones.

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Bandera.Gracias por existir, dice el “trapo” de la popular barriada del Roca. Paradojas.

Con el tiempo le pudimos sacar algunas palabras, alimento indispensable para nosotros, los que necesitamos más de las letras que de los silencios. De esos sonares más que de los sonidos que están ahí, entre duendes y misterios, como nos proponía la figura experimentada del viejo descendiente de originarios que nos había traído a “Pepe”, el caballo, una de las atracciones de los “purretes” cuando las vuelta por el predio para ver a los animales.

Don “Quila” penaba porque al pibe sentía que tenía que tenerlo más cortito pero, quizás, no le diesen ya las fuerzas, antes de su partida repentina mas allá de los ocheintaytantos que lucía erguido.

Un pibe muerto adentro de un vestuario. Ese mismo reducto frío de cemento y de ladrillos, a la vera de una cancha que supo ser verde esperanza y que luego quedó en la tierra nuestra de cada día. Y en esa polvareda, los sueños. Los sueños de campeón de 2004 y la excursión federal en las canchas de mejor pelaje, en el verano de 2006, en el Argentino “C” en donde Bastiani era Rooney y en donde Gómez, el “Oso,” sabía hacer realidad aquello del día del arquero.

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Gloria. El “tricolor” cuando salió campeón en 2004 ganándole a Alianza, su clásico rival, la final.

“Si para otros no sos nadie, para mí sos el mundo”, dice en la pared blanca, en otro ladrillo de esa pared de la cancha del Barrio Roca, una leyenda que resuena entre bombos y redoblantes que ejecutan y lo han hecho varios pibes que vienen a la escuela, a la vuelta de la cancha “tricolor”.

alumni para mis sos el mundo
Mundo.“Si para el resto no sos nadie…”en el corazón de Barrio Roca, late el mundo propio.

Hace rato que el fútbol de la zona se debe, pensando y sintiendo en la potencia de su mensaje, su lugar en el campo social desde donde, insistimos, se han tejido y se tejen muchos de los entramados sociales de los últimos quince años.

Y allí convergen, pues, la historia e ilusiones de “aurinegros” y “brownianos”, nacidos de la misma entraña, primero uno en 1924, luego el otro en el ’45; con esa medalla de “capanga” importada de las grandes urbes pero con conveniencias locales.

Allí se cruzan los réditos de los votos con favores posteriores en forma de contrato municipal, antes y ahora. Cuando en el sillón de la calle Belgrano era ocupado por Carlos Eliceche, como después de 2011 por Ricardo Sastre.

Podrá pensarse en esto del resultado-hablando de fútbol- o en el diario del lunes -sintiendo entre noticias- que la pelota los puso en su lugar. O en ese lugar. O que no…Que fue, hablando de juego, y de cartas, que fue el azar y no Marcos A. el que los puso en ese sitial.

En estos tiempos veloces en donde los propios dueños de la torta han debido a salir a mostrarse (pensar que uno de los exponentes de este país futbolizado en las fibras íntimas del poder nos muestra a un presidente que también tuvo su experimento en el club más popular de Argentina) puede ser que, visionarios como son, o sobreabundados en “fina información” hayan visto en los “dueños de la pelota” una hermosa posibilidad de hacerlos jugar en la cancha pública.

Allí en donde se deciden, nada más y nada menos que el presente y el futuro de todos los que vivimos en esta “postal” que ha decir de los medios nacionales y de los turistas que “derraman” sus divisas mirando a las ballenas saltar, es un paisaje artístico de este pedazo de la tierra.

Después que el “folclore” fuera arrastrando a las olas en esta década y media en donde el aporte del tesoro nacional fue indispensable para ver crecer el césped que lleva el nombre de “Humberto Veiguela” y que el canje oportuno de tierras entre privados-un club y una empresa- tuviese luego en lo público: los representantes de lo “privado” pasan a ejercer actividades públicas que tienen relación con los privados, desdoblándose en ese abrir y cerrar de ojos, dos funciones, o dos aspectos, que nos machacan, o machacaban en la escuela con aquello de la instrucción cívica y la consabida división de poderes que los puristas levantan en sus banderas cuando están mirando a otros gobernar pero que arrían, hablando de banderas, esas posturas cuando otros-otros otros- son los que detentan el poder; llegaron, como emulando a Tarantino, los tiempos violentos.

Y así entre bravuconadas y en nombre de la rivalidad fueron sembrando el campo -muchas veces de batalla- de episodios violentos.

Detrás y debajo de ese progreso que significó el profesionalismo, las ventas récord de camisetas y las miles de páginas en los diarios nacionales, pasaron barcos y sus permisos y mientras unos ascendían del argentino “A” y otros del argentino “B” al “A”, en dos años, coincidentemente, se producían los descubrimientos más grandes en otro campo que fertilizó al vaivén de los gritos y de los goles: el narcotráfico.

Con un nombre resonando fuerte, inmiscuido en el ámbito privado, con implicancia en lo público y sin distinción de colores: Omar Segundo fue sponsor de los dos elencos, cuyos “porongas” tal el término utilizado por Hécto Castro, dueño de LU 17 y transmisor, hablando de radio y de poderosos, de los verdaderos “porongas”; han sido y son el ex intendente de la ciudad y el actual intendente de la ciudad.
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Público y privado
. Los auspicios de los últimos años muestran la irrupción del fútbol en la zona como mercancía del poder.

La historia dirá, hablando de números, si aquella “pelea” de 2011 con uno yendo por la gobernación y otro por el ejecutivo casero fue tal, o como nos señalan los libros con el paso del tiempo, y hablando de resultados deportivos, no se buscó un empate.

Como el de Austria y Alemania, de España ’82 que dejó afuera a Argelia, o el de Boca Juniors-Oriente Petrolero que marginó, de y en una, Copa Libertadores de América a River Plate. O los mano a mano entre Argentinos y los “millonarios”, o los River-Platense que tampoco dejaba heridos a los que luchaban entre sí.

Pero mandaban al descenso a otros.

Como al descenso manda a otros este sistema que supimos conseguir.
En donde varios sacan su tajada.
Los verdaderos dueños viendo como los “gerentes” hacen el trabajo sucio y al “pelearse” entre ellos, dividen las aguas.
Aguas que bajan turbias.
Como las del Golfo Nuevo intoxicadas por ese elemento indispensable que, señal del progreso mediante, es prioritario para seguir creciendo.
Aunque sea hacia los costados, en donde te aprietan las bardas.
Mientras, en la antesala del aniversario de la primera colada de la empresa de la alúmina, se jugaba la Copa de la Amistad, entre Deportivo Madryn y Guillermo Brown, Leandro Quilaleo era encontrado muerto en el vestuario de un club.
De la misma manera que muchos pibes mueren intoxicados o tuteándose con la locura porque se matan mientras hacen el aguante.
Los domingos, o en la semana cuando no hay partidos.

Facundo Navarro

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